Qué vanidad imaginar que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes. Es cierto que es así: todo lo mío te lo
doy, es cierto, pero todo lo mío no te basta como a mí no me basta que
me des todo lo tuyo. Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno. Por ahí un papelito que
solamente dice: Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.