martes, 18 de octubre de 2011

Perversidad.- Fritz Lang



¿Cuánto lleva pintar un cuadro?
Bueno, a veces un día, a veces un año. No se puede decir. Un cuadro va brotando.
Es como enamorarse supongo; ya sabes...conoces a alguien que se va haciendo importante hasta que no puedes pasar sin él.Yo creo que el arte es así. Cada cuadro puede ser una historia de amor.
¿Es que un cuadro puede brotar?
El sentimiento brota. Eso es lo importante, el sentimiento

domingo, 16 de octubre de 2011

Un párrafo de Samuel Beckett


Gabriel Picart

¿Adonde iría, si pudiera irme, qué sería, si pudiera ser, qué diría si tuviera voz, quién habla así, diciéndose yo?.
Responded simplemente, que alguien responda simplemente.
Es el mismo desconocido de siempre, el único por quien existo, en el hueco de mi existencia, de la suya, de la nuestra, he aquí una respuesta simple.
Samuel Beckett, Relatos

jueves, 13 de octubre de 2011

Te lo vuelvo a decir...


Sin conocerte te adivinaba asi..
Conocía lo que escapa entre tus palabras, esa belleza que las une.
El misterio te envuelve y son unos pétalos perfumados para la tibieza de un abrazo tuyo.

Qué hago con mi corazón.-Eduardo Langagne


Rob Hefferan


¿Qué hago con mi corazón?
¿Lo dejo que siga inquieto?
¿Lo impugno duro? ¿Lo reto?
¿Lo incluyo en esta canción?
Cuando toda su expresión
es separarse de mí
y hacer todo para sí
sin ni siquiera inmutarse
¿Cómo pudo enamorarse
si yo no se lo pedí?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Gracias



Son las nueve de la noche
Y en estos momentos lo que me apetece es escribir unas palabras agradecidas, no sé si diré mucho, o diré poco. Quizá me trabe y diga apenas nada, de todos modos intentaré hacerlo lo mejor posible.
Quiero daros las gracias por dejarme entrar en vuestra parcela. Gracias por hacerme sentir parte de vosotros.
Intentaré no desentonar demasiado y estar a vuestra altura. Compartiré algunas experiencias que podemos revisar juntos a la vez que sonreímos al comprobar que coincidimos en las mismas emociones.
Que nos sonrojan las mismas palabras y no dudamos que el cariño está por encima de cualquier circunstancia.
Al fin y al cabo todos nosotros somos algo del otro
Gracias

sábado, 17 de septiembre de 2011

Casualidad




Una ilusión como una cuna
nos mecía desde hace mucho sin que la viéramos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Confieso que he vivido, Neruda



Fotografía de Negrosky

Crece desde mis pies una advertencia aterradora. Apenas se distingen como gotas de sangre los copihues. Solo soy un ser minúsculo bajo los heléchos gigantes Junta a mi boca vuela una torcaza con un ruido seco de alas. Más arriba otros pájaros se ríen de mí con risa ronca...

... Todos conocen a Eliot... Antes de ser pintor, de dirigir teatros, de escribir luminosas críticas, leía mis versos... Yo me sentía halagado... Nadie los comprendía mejor... Hasta que un día comenzó a leerme los suyos y yo, egoísticamente, corrí protestando: "No me los lea, no me los lea"... Me encerré en el baño, pero Eliot, a través de la puerta, me los leía... Me sentí muy triste... El poeta Frazer, de Escocia, estaba presente... Me increpó: "Por qué tratas así a Eliot?"... Le respondí: "No quiero perder mi lector. Lo he cultivado. Ha conocido hasta las arrugas de mi poesía... Tiene tanto talento... Puede hacer cuadros... Puede escribir ensayos... Pero quiero guardar este lector, conservarlo, regarlo como planta exótica... Tú me comprendes, Frazer"... Porque la verdad, si esto sigue, los poetas publicarán sólo para otros poetas ... Cada uno sacará su plaquette y la meterá en el bolsillo del otro ... su poema... y lo dejará en el plato del otro... Quevedo lo dejó un día bajo la servilleta de un rey... eso sí valía la pena... O a pleno sol, la poesía en una plaza... O que los libros se desgasten, se despedacen en los dedos de la humana multitud... Pero esta publicación de poeta a poeta no me tienta, no me provoca, no me incita sino a emboscarme en la naturaleza, frente a una roca y a una ola, lejos de las editoriales, del papel impreso...    La poesía ha perdido su vínculo con el lejano lector... Tiene que recobrarlo... Tiene que caminar en la oscuridad y encontrarse con el corazón del hombre, con los ojos de la mujer, con los desconocidos de las calles, de los que a cierta hora crepuscular, o en plena noche estrellada, necesitan aunque sea no más que un solo verso... Esa visita a lo imprevisto vale todo lo andado, todo lo leído, todo lo aprendido... Hay que perderse entre los que no conocemos para que de pronto recojan lo nuestro de la calle, de la arena, de las hojas caídas mil años en el mismo bosque... y tomen tiernamente ese objeto que hicimos nosotros... Sólo entonces seremos verdaderamente poetas... En ese objeto vivirá la poesía...

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