sábado, 1 de diciembre de 2012

No somos perfectos, pero...




Bolero

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

lunes, 8 de octubre de 2012

Cuando hablas

Tu palabra es una caricia, espectante, que merodea mi espalda y al fin baja, con ternura de senos, y boca de mujer determinada.

viernes, 24 de agosto de 2012

Para mi compañera la Madi...

miércoles, 15 de agosto de 2012

jueves, 9 de agosto de 2012

Mientras lées


Una vez coincidí contigo en cierto lugar donde se postulaban descripciones de los pies que hallábamos en los libros. Me gustaba ofrecerte esos fragmentos, pero secretamente casi siempre creía que podía haberse descrito mejor.. Cierto que eso no me hacia creér que fuera yo quien pudiera. Sin embargo aquí te presento tardíamente lo que siempre hago para mis adentros; una de tantas posibles descripciones.
pies_en_la_mesa_feet_table

Me gusta mirártelos desde distintos ángulos y en distitnas actitudes. Cuando lées recostada, los miro apoyados con su planta en la almohada del sofá. La apretan con su presión de forma moderada. Porque tienen unos modales sauves y elagantes. Su apoyarse tiene firmeza pero tambien dulzura. El talón se afirma seguro y el arco toma dentro de sí una suave medialuna de nubes; pero tus dedos tocan apenas la tela. Los imagino en mi piel como una caricia que por ser apenas perceptible me hace querela mucho más.
Las puntas ordenadas resultan y redondas  contrastan con el leve filo de las uñitas, que se curvan en un sentido y casi nada en el otro, especialmente la mayor de ellas, de superficie surcada apenas de unas lineas expresivas de su crecimiento.
Para verlas debo mirar el reflejo de la luz en tu uña, o acariciarla sintiéndolas con mis incisivos o mi lengua. Pero entonces la risa te distrae de tu lectura y a veces si soy muy audaz, no puedes evitar quitárme rápidamente tu pie de mi alzance.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Mario Benedetti























Te propongo construir
un nuevo canal
sin excusas
que comuniquen por fin
tu mirada atlántica
con mi natural pacífico

martes, 26 de junio de 2012

Julio Cortázar


















Aplastamiento de las gotas

     Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones
cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita
en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo
y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
     Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga,
ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
     Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración
del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
     Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

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