jueves, 13 de octubre de 2011

Qué hago con mi corazón.-Eduardo Langagne


Rob Hefferan


¿Qué hago con mi corazón?
¿Lo dejo que siga inquieto?
¿Lo impugno duro? ¿Lo reto?
¿Lo incluyo en esta canción?
Cuando toda su expresión
es separarse de mí
y hacer todo para sí
sin ni siquiera inmutarse
¿Cómo pudo enamorarse
si yo no se lo pedí?

miércoles, 12 de octubre de 2011

Gracias



Son las nueve de la noche
Y en estos momentos lo que me apetece es escribir unas palabras agradecidas, no sé si diré mucho, o diré poco. Quizá me trabe y diga apenas nada, de todos modos intentaré hacerlo lo mejor posible.
Quiero daros las gracias por dejarme entrar en vuestra parcela. Gracias por hacerme sentir parte de vosotros.
Intentaré no desentonar demasiado y estar a vuestra altura. Compartiré algunas experiencias que podemos revisar juntos a la vez que sonreímos al comprobar que coincidimos en las mismas emociones.
Que nos sonrojan las mismas palabras y no dudamos que el cariño está por encima de cualquier circunstancia.
Al fin y al cabo todos nosotros somos algo del otro
Gracias

sábado, 17 de septiembre de 2011

Casualidad




Una ilusión como una cuna
nos mecía desde hace mucho sin que la viéramos.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Confieso que he vivido, Neruda



Fotografía de Negrosky

Crece desde mis pies una advertencia aterradora. Apenas se distingen como gotas de sangre los copihues. Solo soy un ser minúsculo bajo los heléchos gigantes Junta a mi boca vuela una torcaza con un ruido seco de alas. Más arriba otros pájaros se ríen de mí con risa ronca...

... Todos conocen a Eliot... Antes de ser pintor, de dirigir teatros, de escribir luminosas críticas, leía mis versos... Yo me sentía halagado... Nadie los comprendía mejor... Hasta que un día comenzó a leerme los suyos y yo, egoísticamente, corrí protestando: "No me los lea, no me los lea"... Me encerré en el baño, pero Eliot, a través de la puerta, me los leía... Me sentí muy triste... El poeta Frazer, de Escocia, estaba presente... Me increpó: "Por qué tratas así a Eliot?"... Le respondí: "No quiero perder mi lector. Lo he cultivado. Ha conocido hasta las arrugas de mi poesía... Tiene tanto talento... Puede hacer cuadros... Puede escribir ensayos... Pero quiero guardar este lector, conservarlo, regarlo como planta exótica... Tú me comprendes, Frazer"... Porque la verdad, si esto sigue, los poetas publicarán sólo para otros poetas ... Cada uno sacará su plaquette y la meterá en el bolsillo del otro ... su poema... y lo dejará en el plato del otro... Quevedo lo dejó un día bajo la servilleta de un rey... eso sí valía la pena... O a pleno sol, la poesía en una plaza... O que los libros se desgasten, se despedacen en los dedos de la humana multitud... Pero esta publicación de poeta a poeta no me tienta, no me provoca, no me incita sino a emboscarme en la naturaleza, frente a una roca y a una ola, lejos de las editoriales, del papel impreso...    La poesía ha perdido su vínculo con el lejano lector... Tiene que recobrarlo... Tiene que caminar en la oscuridad y encontrarse con el corazón del hombre, con los ojos de la mujer, con los desconocidos de las calles, de los que a cierta hora crepuscular, o en plena noche estrellada, necesitan aunque sea no más que un solo verso... Esa visita a lo imprevisto vale todo lo andado, todo lo leído, todo lo aprendido... Hay que perderse entre los que no conocemos para que de pronto recojan lo nuestro de la calle, de la arena, de las hojas caídas mil años en el mismo bosque... y tomen tiernamente ese objeto que hicimos nosotros... Sólo entonces seremos verdaderamente poetas... En ese objeto vivirá la poesía...

sábado, 16 de julio de 2011

La pequeña llama, Juana de Ibarbourou




Yo siento por la luz un amor de salvaje.

Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge;
¿no será, cada lumbre, un cáliz que recoge
el calor de las almas que pasan en su viaje?

Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas,
lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rojas: espíritus de rosas.

Yo respeto y adoro la luz como si fuera
una cosa que vive, que siente, que medita,
un ser que nos contempla transformado en hoguera.

Así, cuando yo muera, he de ser a tu lado
una pequeña llama de dulzura infinita
para tus largas noches de amante desolado.


Pintura: "Tête de femme"

Amedeo Modigliani


viernes, 8 de julio de 2011

Oda a tu ombligo, Sabina Berman



Si lo beso
se ilumina tu boca.
Si le digo un secreto
zumba tu oído.
No estimaría en tanto ese botón
si no fuese el botón
de tu risa más clara.
Déjame pues estar bajo tu sonrisa
como bajo un parasol de colores
aquilatando la rara gema
que es tu ombligo:
ojo de tuerto no;
copita de nácar
en la que se decanta
este aliento;
gota
que cae
a mi alma
creando círculos
concéntricos;
pero sobre todo la luna
cruzada por pájaros blancos.

domingo, 3 de julio de 2011

Hagamos un trato, Mario Benedetti



Compañera
usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo

si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo

si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted

es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
contar conmigo.

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