sábado, 16 de julio de 2011

La pequeña llama, Juana de Ibarbourou




Yo siento por la luz un amor de salvaje.

Cada pequeña llama me encanta y sobrecoge;
¿no será, cada lumbre, un cáliz que recoge
el calor de las almas que pasan en su viaje?

Hay unas pequeñitas, azules, temblorosas,
lo mismo que las almas taciturnas y buenas.
Hay otras casi blancas: fulgores de azucenas.
Hay otras casi rojas: espíritus de rosas.

Yo respeto y adoro la luz como si fuera
una cosa que vive, que siente, que medita,
un ser que nos contempla transformado en hoguera.

Así, cuando yo muera, he de ser a tu lado
una pequeña llama de dulzura infinita
para tus largas noches de amante desolado.


Pintura: "Tête de femme"

Amedeo Modigliani


6 comentarios:

Ico dijo...

gracias por deleitarnos con poesía cada día..

Madison dijo...

Que nunca se apague la llama

Un paseo,una foto dijo...

Esa llama es el corazón de fuego de una gran hoguera. ¡Preciosas palabras!
Un abrazo.

Daylín dijo...

Muy hermoso blog. Les comparto tambien el mio www.purgantedemente.blogspot.com. saludos!

Megan dijo...

Gracias por sus comentarios chicas, el blog está algo solitario, problemas familiares de salud me han impedido estar en él. Hoy retomo mis amores.

Un beso a todas y gracias por estar.

David Cotos dijo...

si habla de la luz, como hablara de la oscuridad ... le gustara más quizás.

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